Una vez he escuchado una frase que decía "odio a los pijos tanto como a los perros". La verdad es que es una frase que no se puede aplicar, los perros son cariños y merecen respeto.Una gran serie de clases de personas habitan en la tierra, pero sin lugar a dudas los más despreciables son los pijos, esas personas que miran por encima del hombro a la sociedad, pero por desgracia no todos los pijos se pueden considerar como tal, simplemente aparentan y esos además de ser una gran lacra social, son también despreciables.
Que no te (me) tachen por mi forma de ser, de pensar o de vestir. Esta gente se deja llevar por la sociedad y por la moda, pero no tienen decisión propia, además escasean de sentido común y ética.
El odio contra esta (por desgracia) gran clase de personas ha crecido en mi interior el pasado fin de semana tras tres encuentros cara a cara con tres variantes de pijos.
Y a este ritmo, en esta ciudad que llaman glamourosa y hacen distinciones discriminativas, reina por desgracia.
No caeré en las redes.

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